Cinco pasos para que tu hijo Aprenda a Escribir bien

Jueves, 7 Agosto   

Del borrador a la obra final

“Cuando leo un poema, escucho las canciones que tanto me gustan o mejor aún, leo esa historia que tanto me apasiona, es imposible dejar de pensar cuánto me hubiese gustado haberla escrito yo misma”, dice Rosalía Gallego, puertorriqueña residente de Nueva Jersey. A ti, como madre o padre, te gustaría desarrollar esos talentos en tus hijos, pero no encuentras cómo hacerlo.

Lo que enseña la escritura

Sin embargo, aquí te sugerimos algunas maneras de lograrlo y hacer de ese proceso una experiencia de aprendizaje en la que tanto los niños como tú se enriquecerán.

Está comprobado que la lectura desarrolla las capacidades del conocimiento de los niños y el impacto es más positivo si va acompañado de la escritura, porque agiliza el aspecto motriz de las destrezas finas, coordinación, planeación, elaboración y producción mientras que da rienda suelta al mundo de la imaginación.

Otros estudios señalan que de los garabatos a la escritura hay todo un proceso que ayuda al desarrollo de las habilidades del lenguaje, ya que se aprenden las vocales, el abecedario, vocabulario, el significado de las palabras, a construir oraciones y manejar la coordinación entre las mismas.

“Para escribir hay que escribir”, es la fórmula simple que da el escritor puertorriqueño Héctor Vallés. Este aspecto práctico es lo que cuenta en la escritura y es el que permite:

* Descubrir la magia de las palabras.
* Despertar el torrente imaginativo del niño haciéndole crear sus propias historias.
* Descubrir el goce de la lectura y escritura a partir de los juegos que surgen.
* Disfrutar a partir de la estrategias de animación a la lectura.

“Una parte importante del énfasis de la escolaridad futura estará puesta en la unión entre aprendizaje del manejo del lenguaje escrito y el desarrollo de las habilidades del conocimiento y las emocionales”, plantea Juana Pinzás, de la Pontificia Universidad Católica de Perú, quien desarrolla programas que estimulan la escritura y la lectura.

Está comprobado que la lectura desarrolla las capacidades del conocimiento.